Kalipo

Se llamaba Kalipo. Nos dio el cariño más grande que uno pueda soñar. No era un galgo zalamero, ni juguetón. Era serio, elegante, no miraba a los ojos, al principio, aunque a veces te dedicaba una mirada fugaz con esos ojazos preciosos.
Me idolatraba, o eso me decían, sólo sé que no pasaba un segundo sin que él estuviera a mi lado, sin que me buscara, sin que se volviera suplicando que fuera con él cada vez que se alejaba con algún otro miembro de la familia.
Su marcha inesperada nos deja el corazón roto en mil pedazos.
Nunca pensé que fuera a hacer lo que hemos planeado, pero es tanto el dolor y el deseo de que vuelva, que necesito que parte de él se quede a nuestro lado.
Sus cenizas se quedarán con nosotros, eternamente.
Qué poco duró tu estancia con nosotros, 1 año y medio casi, aunque desde que apareciste en el albergue de AXLA – Amig@s X Los Animales me enamoré, pero quisimos darle oportunidad a aquellos que pensábamos tendrían menos posibilidades de encontrar familia. Por eso viniste tarde a nuestro lado.
Sólo espero no haberte defraudado, galgo de terciopelo, precioso, mi galguito, mi grandullón.
Tus hermanitos y nosotros te querremos siempre. Míranos desde el cielo por favor, y haznos saber que sigues a nuestro lado.
No escribo estas palabras para dar pena a nadie, pero en contra de lo que siempre pensé, necesito compartir sentimientos, y, sobre todo, que todo el mundo sepa cuantísimo te quisimos, lo especial que eras y el vacío que nos dejas.
Adiós Kalipo, espero verte en otra vida, de momento me consolaré con soñarte.

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