A veces ocurre que en medio del más profundo dolor aparece un rayito de Sol que nos ilumina. Ésto me pasó hace unos días cuando al partir mi amado perro Lay hacia el Arco iris requerí los servicios de Cremascota para su velatorio e incineración.   Hace ya casi cuatro años les conocí al partir mi dulce perrita Lía y por ello tenía la absoluta certeza de volver a pasar por este duro trance con ellos.   Su trato hacia nosotros ha sido excepcional e impecable en todos los aspectos pero también y sobre todo hacia el cuerpo inerte de mis queridísimos compañeros de vida peludos. Cada detalle, el cuidado con la colocación de sus cuerpecitos, su inmensa profesionalidad, respeto, dignidad, cariño… han hecho posible apaciguar mi dolor y reconfortar mi Corazón en tan durísimos momentos.   Me siento tremendamente orgullosa de que exista un equipo multidisciplinar con tanto respeto y amor hacia los animales que haga posible el darles una tan digna, maravillosa y merecida despedida. Hoy día ésto casi no existe…. pero con Cremascota sí, y me siento inmensamente orgullosa que hayan tenido en sus manos a mis niños de cuatro patas y cuidado como lo han hecho. No han podido estar en mejores manos.   A mí personalmente me han ayudado, aliviado y cuidado en medio de tanto dolor con su saber hacer, comprensión, empatía y cuidado con y cada detalle. No tengo suficientes palabras de agradecimiento hacia Sergio, Eduardo y Raquel en estos durísimos momentos haciéndolos ellos más llevaderos y otorgando un enorme sentimiento de Paz y Amor.   Les considero ya mis amigos, aunque hayamos tenido que conocernos en tan tremendas circunstancias pero son en éstos momentos cuando úno reconoce a sus verdaderos amigos…. y ellos lo Son.   Eternamente agradecidos. ….. Lay, Lía, Almu y demás familia.

Almudena García·Jueves, 14 de enero de 2016

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