Manchitas

Desde que eras una cachorrilla nos has acompañado.

Siempre estabas ahí, haciendo una alegría, y sentándote para poder llamar nuestra atención moviendo tus patas delanteras, enredándote entre nuestras piernas, y a última hora que ya apenas podías ver, venías buscando nuestra protección, acurrucándote en nuestros pies y quedándote dormida sobre nuestros pies.

 

Siempre estarás con nosotros, y tus recuerdos nos acompañarán.

 

Un beso, «Enana»

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