Nerea

Desde que te vi supe que quería que fueras tú mi gatita. No te conocía pero aún así, la pena que sentí por no poder tenerte y la alegría cuando por fin estabas conmigo es difícil de explicar. Y parece que fué mutuo, porque la primera vez que me viste ya me dedicaste uno de tus leves maullidos mimosos y me diste uno de tus ‘besitos’ . Creo que fué un flechazo en toda regla que se ha mantenido en todos estos años, siempre juntas, siempre venías conmigo a cada habitación… ¡La gatita más suave del mundo! Espero que hayas tenido una buena vida. Te echamos de menos.¡Descansa Princesa!

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