Pepa

Bueno mi querida Pepa, mi chiquitina, aquí estoy intentando hacerte el último homenaje a tu recuerdo.  Llegaste a casa porque sí, sin esperarte. Fuiste un regalo hecho con mucha ilusión y cariño pero para nosotros inesperado y un “en el lío que nos han metido con otro perro en casa” y yo creo que por eso fuiste discreta, pasaste tu vida casi como no queriendo molestar a nadie, conformándote solo con que fueses aceptada en la familia, mirando siempre con esos ojitos entre tiernos y temerosos y con indecisión a buscar la caricia tan deseada por ti y a la que siempre se te adelantaban tanto tu mami Cuca como después lo hizo Kira, y tu siempre en un discreto segundo plano pero no por ello menos querido por mi, ahora me doy cuenta.  Parecía como que quizás eras mas independiente o que necesitaras menos de nuestras caricias, pero era todo lo contrario y eso nos llevó muchos años entenderlo, y como siempre pasa, lo entendimos cuando faltó Cuca.  Para entonces ya empezabas a ser viejita aunque con muchas ganas de vivir y muy luchadora, muy lejos de cuando llegaste a casa y te llevaba al trabajo a escondidas y te guardaba en mi bolso o en un cajón de mi mesa de la oficina.  ¡Cuanto luchaste por tu vida!, cuantos quirófanos y cuanta vida y fortaleza tenías, de todo salías. Yo creo que solo las ganas de volver a casa hacía que todo lo superaras. Pero tu corazoncito ya estaba cansado y ya no podía mas. Por eso te pido perdón, perdón por no saber si hice bien o mal poniendo el final. En el fondo siento que ha sido una traición a tu lealtad.  El último año ha sido duro para ti y para mi. Para ti porque creo que eras consciente ya de tus limitaciones, aunque ponías todo de tu parte para que se notaran lo mínimo. ¡Que gran esfuerzo por tu parte! Yo creo que ese fue tu gran regalo para nosotros, el último, tu lucha por intentar mantenerte y mantener la rutina diaria dando el menor trabajo posible, aunque cada vez fuera mas difícil conseguirlo. Y para mi, este último año contigo… que mas da, ya da igual.  Has crecido y envejecido junto a mis hijos durante casi 17 años, prácticamente has estado presente durante todo el tiempo de sus jóvenes vidas y de las nuestras mas maduras, como no, dejando un hueco muy grande. Kira anda un poco perdida por casa buscándote. Se queda mirando a tu rinconcito y luego se da la vuelta con la cabeza baja. También siento dolor por ella, no se si lo comprende, imagino que si.  Pepilla, de ti me quedo con tu cariño, con tu discreción, con tus obsesiones por la pelota, con tus ladridos roncos al timbre de la puerta o a cuando se te acababa el agua, con tu rabillo moviéndose contento cada vez que llegábamos alguno a casa, con tus tardes al sol en el jardín, con tu coletilla y el lacito que a veces la adornaba y con el último besito que le diste a Marcos en el dedo y que iba para todos, estoy segura.  Adiós mi pequeño amor.  M. Angeles    Mi agradecimiento a Cremascota por su cariño, trato y respeto, tanto hacia nuestras mascotas fallecidas como a sus dueños y en definitiva por hacer bien su trabajo.

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