Rambo

Querido Rambo,

 

Hace unos días que te quedaste dormido para siempre en los brazos de Alejandro, como él dice, gran honor por haberle elegido.

 

Hemos pasado estos días recopilando fotos desde el primer día que te conocimos, cuando cabías en la palma de la mano y solo tenias pelusa en vez de pelo.

¡Cuántos momentos vividos contigo! Sabíamos que por “ley de vida” tu partida sería antes que la nuestra, pero conforme pasaron los años y sobrepasaste la línea natural de tu expectativa de vida, no queríamos hablar de ello. Nunca pensamos que sentiríamos un dolor tan grande, nos despedimos de ti con el respeto que merecías, como un miembro de nuestra familia ; con nuestros brazos entrelazados por la cintura, los tres juntos te dimos un último abrazo y rotos de dolor no dejamos de llorar por ti.

 

Pero quiero decirte que al salir de CREMASCOTA, nos inundó una paz … ¡fue increíble! nos habías arrancado el dolor en el pecho y nos dejaste tanto amor como el que te llevaste, así pensamos que era tu manera de agradecernos una vida y muerte en familia.

 

Siempre estarás presente en nuestras vidas.

 

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