Sira

Dicen que los perros curan la ansiedad y, aunque por aquel entonces no sabía qué era eso, tú me tranquilizabas cada vez que tenía que sentarme a estudiar o a trabajar, tumbandote debajo de la mesa durante horas y horas.
Tan independiente y gruñona cuando querías tu espacio, pero siempre a nuestro lado. Porque nunca nos has dejado y nunca nos vas a dejar. El cariño que nos has dado es para siempre.
Ya estás con Oso, Susi, Duna, Naira y Urkito. No les gruñas mucho.
Toda la familia te quiere, Sira.
Mi Sirita.

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